Lali Espósito: “Si la fama te agarra distraída, fuiste”- Rumbos

ENTREVISTA
Es un torbellino y le gusta mostrarse así. Audaz. Sexy. Frontal. Después de una vida en la tele (tiene 24, pero empezó a los 10 con Cris Morena), la ex “chiquitita” pateó el tablero y se zambulló de lleno en otros mundos: el cine y la música. ¿El resultado? Una película y un disco –Permitidos y Soy– que prometen mostrar un poco más de esta chica dispuesta a todo.






Así como se la imaginan es Lali Espósito. Un manojo de energía y talento. Un cóctel barullero de simpatía, locuacidad, diversión, timbre de voz elevado y un crisol de puteadas de antología.






Pero lo que toca Lali lo convierte en oro. Esperanza mía, su último programa, estuvo entre los más vistos de 2015, y Permitidos, que marca su bautismo protagónico en cine, estará entre los filmes nacionales más vistos del año. Ella lo dice sin pruritos y con ambición: “Quiero hacer todo, quiero ser la chica de todos los momentos, no solamente de hoy”, pronuncia, sin que se le mueva un músculo del rostro.

Profesional ciento por ciento, llega al encuentro con Rumbos diez minutos antes, y apenas arranca la entrevista, lo primero que pregunta es si vimos la película de Ariel Winograd recién estrenada en la cartelera. Y ante el sí a coro del grupo de periodistas, ella va por más e indaga: “¿Les gustó? ¿Qué les pareció mi personaje? ¿Les cierra la historia?”, acribilla con cierta inseguridad.

Y, por supuesto, en su acelere natural, se autocontesta: “Estuve digna... No, che, digna es una palabra de mierda”. Se ríe sola y a carcajadas. Hay que reconocerlo: es transparente y tiene ángel.
En un santiamén, el estilo y la personalidad de Lali contagian y colaboran para un dinámico ida y vuelta. “Así soy como me ven, soy yo”, necesita explicitar esta popular artista de 24 años, que explota un look audaz, de femme-fatale.

¿Te preocupa saber qué pensamos sobre Permitidos?
Sí, claro, es mi primera película al frente del elenco, con Martín Piroyansky, y puse mucho de mí.

¿Sos autocrítica?
A full, soy medio mierda conmigo, pero bueno, viste, es así.

¿Así como?
No me dejo pasar una... Hubiera hecho alguna corrección, pero quedé satisfecha porque me veo creíble.






¿En qué te parecés a tu personaje?
En nada. O quizás en que digo muchas malas palabras. Hace un rato hablé con mi mamá y me dijo: “Querida, te van a entrevistar, tratá de hablar bien”. Después no tengo nada que ver con Camila, que es buena novia e hija, aprueba el permitido y se viste con sobriedad.

En cambio vos estás superaudaz. ¿Te sentís cómoda?
Más bien, además viene bien para estar a tono con el momento. Dicen que tengo un perfil matador.

No dejás títere con cabeza…
(Carcajadas) Parece, ¿no? Puro blablá.

¿Sos buena novia y buena hija?
Cuando estoy de novia, soy compañera, medio tiro al aire, pero con las mejores intenciones. Y soy una hija y una hermana que está presente.

¿Y con el “permitido” qué onda? ¿Te lo bancás en la vida real?
Mirá, yo a Camila la entiendo, pero porque es una ficción. Si me pasa con vos, te mando a la mierda.

¿Tampoco accederías, al menos una vez, si tu eventual novio se relacionara con una de esas “imposibles”?
Ni en pedo. Así como me ves, soy una mina tradicional, de barrio, y quiero una pareja convencional.

Vos venís teniendo una fuerte presencia televisiva y musical, pero en cine estabas más virgen. ¿Te sorprendió el llamado de Winograd?
No me lo esperaba, sobre todo porque estaba con las grabaciones de Esperanza mía, doce horas por día, casi no tenía vida. Cuando me llegó la propuesta, lo cité en el bar de Pol-ka a la hora del almuerzo y me contó cómo venía la mano. Me encantó.

¿Permitidos es una película aislada en tu carrera, o puede ser el inicio de un nuevo rumbo profesional?
Para nada aislada. Quiero dedicar los próximos años al cine y a la música, que también me depara cosas muy fuertes como mi nuevo disco Soy, con el que me voy de gira.

¿La televisión no está en tus planes?
No, al menos por dos años. Después de quince temporadas consecutivas, necesito expandirme en la música y me gustaría incursionar en el cine, que me permitió encontrar otra forma de actuación.

SEREMOS COMO BEYONCÉ
Lali es un torbellino y dice que le gusta serlo. Raro es imaginársela reclinada en un sillón leyendo una novela, o tomando un café en un bar repasando las noticias. “No soy así, ¿por qué voy a fingir? Laburo desde que me levanto hasta que me acuesto, pero no uso ese tiempo para enriquecerme con un buen libro”.

¿No te abruma tu propio vértigo?
Al contrario, me produce más energía para hacer cosas. Mi problema es que quiero hacer todo y me cuesta delegar, soy muy controladora. Pero a la vez admiro a aquellos artistas que son sus propios productores y están en todo.

¿Algún referente?
Madonna, Freddie Mercury, Michael Jackson, unas bestias en lo que hicieron. Y ahora, más de esta época, Beyoncé, que produce sus videos, sus documentales, los edita, organiza los viajes, vestuarios, coreografías. Una artista integral.

Y en tu caso, ser tan acaparadora, ¿es falta de confianza en el otro?
Te diría que es un ego mío muy grande, más que otra cosa..

¿Te toleran los que trabajan con vos?
Seeeee (levanta la voz). Me re quieren. Mirame, soy buena mina y me sé rodear de gente buena y talentosa. Preguntale al que quieras. (Mira a su alrededor, e intenta llamar a alguien).

En la película Permitidos, los personajes que hacen de famosos (Benjamín Vicuña y Liz Solari) son finalmente gente solitaria, dueña de cierta amargura. ¿Te pasa eso?
Lo que cuenta la historia les sucede a muchos famosos, no es chamuyo. El tema es tener contención, un grupo que te quiera. En mi caso, me siento preparada para contrarrestar los efectos nocivos de la fama.

¿Son muy nocivos esos efectos?
Muy. Por momentos no sabés quién carajo sos. Si estás desprevenido, si a la fama no la ves venir, chau, fuiste… Entrás en esa burbuja en la que te creés todo lo que te dicen.

Tenés miles de seguidoras en las redes sociales y club de fans. ¿Qué pensás que ven ellas para considerarte una ídola?
Quiero pensar que hay algo artístico que les gusta, como actriz o como cantante. Además soy auténtica, no la careteo ni muero por la guita.

Me podés explicar por qué tus fans y los de Martina Stoessel se odian…
No sé, no tengo la menor idea.

¿Será porque ustedes no se bancan?
No, nada, cero. De mi parte está todo bien. Las dos hacemos nuestras cosas y funcionamos.

Viste que no te pregunté por tu ex Mariano Martínez.
No lo puedo creer. ¿Qué pasó? –dice con ironía–. Es la primera nota en la que no me preguntan por él. No sé si llorar o agradecer. Te debo una…

Se mata de risa, saluda cariñosa y efusiva y se va, chocha, y muy dispuesta a posar sexy para las fotos.  •


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