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Lali Espósito, la chica éxito: "Tengo el ego muy bien acomodado" - CiudadCom (12-05-15)




Lali Espósito, confesiones de la chica éxito: "Tengo el ego muy bien acomodado" http://www.ciudad.com.ar/espectaculos/lali-esposito-confesiones-chica-exito-tengo-ego-muy-bien-acomodado_60709


Mientras brilla en televisión al frente de Esperanza mía y se ha convertido en un suceso musical con su disco A bailar, la estrella del momento habló de todo con Ciudad.com.

Decenas de chicas con banderas esperan ansiosas mientras se cuentan unas a otras distintas anécdotas con su ídola: “a la salida del recital me dio un beso” o “el otro día se empezó a reír cuando nos vio”, son algunas de las historias que se pueden escuchar en esta callecita perdida de San Telmo. ¿Por qué tanto alboroto? Lali Espósito se encuentra grabando una escena en exteriores de Esperanza mía y sus fans, que literalmente la siguen a todas partes, aguardan entusiasmadas la oportunidad de verla.

Lali sale, las saluda y bromea con ellas antes de arrancar el mano a mano con Ciudad.com. Los pedidos de autógrafos y “selfies” se sucederán a cada paso de la actriz, quien lejos de renegar del cariño de la gente, acepta con ganas posar junto a ellos… como si lo hiciera desde siempre. Y, de hecho, lo hace desde que tiene 10 años, cuando comenzó una carrera que hoy ya parece imparable.

A sus jovencísimos 23, Lali disfruta del éxito de su primer protagónico al frente de Esperanza mía, la tira éxito de El Trece, y contagia una energía apabullante, que parece ser su marca registrada: “Es muy fuerte todo lo que está pasando con el programa, cada vez lo ve más gente y eso habla re bien de nuestro trabajo”, cuenta sobre un trabajo que para ella es esencialmente en equipo.




- ¿Qué se siente estar al frente de un elenco tan importante y con actores de tanta trayectoria?
- En general no pienso que “estoy al frente de”. O sea, lo estoy, soy la cara del proyecto y sé perfectamente el lugar que tengo que ocupar. Pero lo pienso desde la energía que tengo que tener, no desde el ego del actor. Siento la responsabilidad de manejar la energía de todo un grupo, que a lo mejor antes no tenía y estaba más focalizada en lo que a mí me tocaba hacer. Ahora trato de estar en todo. A mí me encanta trabajar en equipo, me gusta que el grupo sea armonioso y que todos estemos copados y divertidos con lo que hacemos.

- ¿El público percibe cuando no hay armonía en un elenco?
- Sí, eso se nota, la gente se da cuenta. Este elenco particularmente es muy buena onda, tiene que ver con que son todos muy genios y súper hechos en sus carreras. Entonces, esto es un placer y un divertimento para ellos dentro de lo que es su historia actoral. Lo toman con mucho relax. Para mí, que es mi primer protagónico, es un verdadero placer que me haya tocado con ellos, que son tan relajados y me ayudan tanto.

- ¿Cómo es la relación con Mariano Martínez?
- Mariano es un sol. Es genial porque tenemos energías muy distintas en la vida. Yo no paro ni un minuto mientras que él es mucho más tímido y calmo. Entonces, esas energías juntas funcionan de una forma increíble. Nos llevamos bien al toque, apenas nos conocimos, porque fusionamos muy bien. Tenemos un concepto del laburo muy parecido y es que básicamente… ¡este es nuestro trabajo!

- Contanos un poco más de esta filosofía de trabajo.
- Nos encanta, es de puro disfrute, es un privilegio y casi una bendición trabajar hoy de lo que nos gusta, pero entendemos lo que significa este trabajo: el esfuerzo que implica y que hay todo un equipo detrás. No somos dos estrellitas haciendo una novela; somos dos actores preocupados por toda la cuestión que implica hacer una tira, no sólo por lo que nos toca hacer a nosotros. En eso somos iguales y a la hora de hacer una escena, el compañerismo surge de forma natural. Yo tengo el ego muy bien acomodado y Mariano también, ¡más él que tiene como 60 años de carrera! (risas). Esta es mi primera experiencia de protagonista pero él, que tiene tantos protagónicos en su carrera, igual la tiene re clara. Naturalmente, soy muy relajada para trabajar pero que él también sea así, me permite ser tal cual soy y se traduce en la química de la pareja.




- ¿Esperabas el éxito de la tira?
- No sé si esperaba el éxito pero sí me parecía que la historia tenía altas chances de gustarle a la gente por los condimentos que tiene: es una comedia en un horario central, pero temprano así la se la puede disfrutar en familia, es una comedia blanca, donde no se putea y la historia es la protagonista; todos los personajes tienen color y su gracia. Además está el factor de la música, que es muy importante. Al tener melodías tan pop, atrapa a un público realmente familiar. Me doy cuenta cuando me paran en la calle señoras y me dicen que ven la tira con sus nietos. Creo que ahí logramos el cometido. Cuando Adrián (Suar) me convocó, me dijo ‘el objetivo es la familia, queremos tener a la familia frente a la tele’ y lo logramos. Cada vez le va mejor porque la gente se va enganchando y eso es por un boca a boca fundamental.

- Te toca interpretar a una “falsa monjita”, ¿cómo es tu relación con la relgión?
- Fui a una secundaria católica… ¡pero me echaron de todas las clases de catequesis! Le hacía muchas preguntas a mi profesor de catequesis y a él le molestaba. En la religión vos podés hacer preguntas hasta cierto punto y después te dicen ‘es cuestión de fe’. Hay ciertas preguntas que no tienen respuesta. De chica, era muy inquieta e hincha quinotos y preguntaba todo. Entonces, me empezó a echar de las clases y hubo un año en que durante esa hora tomaba mate en la preceptoría. Con el tiempo, me armé mi propio mundo de creencias. A Dios yo lo llamo una energía mayor, no sé si es un señor con barba. Para mí es una energía universal que está sobre nosotros y tiene mucha incidencia en lo que nos pasa, no nacemos porque sí. Hay muchas cuestiones en las que creo que tienen que ver con la religión y otras tienen que ver más con lo espiritual y el universo que con la religión católica apostólica romana.

- ¿Te ha pasado, como a tu personaje, de tener una historia de amor prohibida?
- No, así de fuerte no. Siempre te gustaba el más grande que no te daba bola, como el amigo de tu hermano, pero no eran imposibles como un cura. ¡Tan zarpada no era! (risas) Por eso, me entusiasma tanto actuarlo porque me parece algo loquísimo. Esa cuestión prohibida es súper fuerte para la gente. Está buenísima la parte de comedia de la historia pero creo que lo más fuerte es esta historia de amor prohibida. Es tan fuerte que al público le genera interés y también morbo.




- ¿Le prestás atención al rating?
- No. Te cuento una anécdota que lo describe: hoy cuando venía a grabar en exteriores, me llamó Adrián para comentarme ‘¿viste que bien nos fue ayer?’ y yo le dije que no había preguntado el rating. Enseguida me dijo ‘¿pero cómo no vas preguntar?, sos la protagonista, tenés que preguntar apenas llegás, preocupate’ (risas). La verdad es que me cuelgo y de a poco voy aprendiendo. Siempre lo tuve en claro porque trabajo desde los 10 años con productores importantes, que hablaban de eso todo el tiempo. Pero hay algo natural en mí, que relaja tal vez porque sé que nos va bien.

- Cuando aparece un reality como Gran Hermano en frente, ¿te genera inquietud?
- No. Opino que una ficción de estas características no se puede comparar con un Gran Hermano porque realmente son productos diferentes. Siento que más allá de lo popular, el público elige. Y el que elige ver una novela y seguir una historia, es otro público. Si en frente tenés otra ficción, podés hacer otro análisis. En lo personal, a mí nunca me generó nada un reality.

- Entre tanto trabajo, con la tira y la gira de tu disco A bailar, ¿cómo encontrás el tiempo para equilibrar lo laboral con tu vida personal?
- ¡No hay! (risas) No, mentira. Está, es el equilibrio que si no lo tenés, no podés hacer nada, sería una demente. Me hago el tiempo, sí o sí. Cuando llego a casa, mi novio (el actor Benjamín Amadeo) me cocina y comemos juntos, charlamos, nos contamos qué hicimos en el día, sin tele de por medio. El domingo, si no estoy de gira, es inamovible el asado familiar. Hay cuestiones que no podés dejar pasar. Son momentos que buscás, te los impones y los cuidás. Laburo mucho pero ese espacio lo cuido mucho. Hace dos semanas, por ejemplo, fui a ver a mi hermano jugar al fútbol, que no voy nunca, pero caí en un partido que jugaba en Boedo a las once de la noche. Hay cuestiones que son necesarias, que tienen que ver con la vida.


- ¿Esos momentos son los que te mantienen los pies firmes sobre la tierra entre tantas tapas de revistas o teatros llenos?
- Y sí, es un recordatorio de quién sos. Las tapas de revistas no me modifican mucho, lo entiendo como un momento de laburo y un resultado de un buen camino que está dando frutos. Sé lo trabajadora que soy, no me llegan las cosas porque me las regalan, me lo gano y no me voy a quitar ese mérito. Después, hay cuestiones de la vida que no se pueden descuidar.

- ¿Todavía no conviven con Benjamín?
- No, él tiene su hogar y yo el mío, que vivo sola hace tres años. Somos muy relajados y no somos de planear cada paso que vamos a dar como pareja. Pero nos acompañamos y compartimos mucho. Cuando él hizo temporada en Villa Carlos Paz este verano, lo acompañé durante 20 días en Córdoba, que fueron mis vacaciones. Por suerte le fue y le sigue yendo espectacular con la obra (Casa Fantasma), se está divirtiendo muchísimo. Me hace feliz ver lo bien que le va.

- ¿Es más armonioso estar en pareja con alguien que se dedica a lo mismo que vos?
- Sí, debe ayudar. Es un ritmo muy difícil el que tenemos los artistas y no todo el mundo puede entender que estés ensayando hasta tarde o que viajes por una gira. Benja es un gran compañero y me entiende a la perfección. Estamos muy felices, en un gran momento. 







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